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sábado, 8 de agosto de 2015

KAWAGUCHIKO Y LOS 3770 METROS DEL MONTE FUJI

Buenos días seguidores hoy mi blog irá dedicado a Kawaguchiko y Monte Fuji. Kawaguchiko es una pequeña localidad rodeada de cinco hermosos lagos, que está situada a la falda del Monte Fuji y es el lugar de partida para ascenderlo. Tras una hora de tren desde Tokyo hasta la estación de Otsuki, por fin empecé a ver un poco el monte Fuji y es que a medida que dejaba la grna ciudad detrás todo cambiaba. En esta estación cambié de tren, mi sorpresa fue cuando llegó el tren que me llevaba a Fujisan, este era de película de dibujos, por fuera estaba pintado de colores y dibujos infantiles, por dentro toda la iconografía o temática era infantil, había asientos con caras de trenes que te sonreían, incluso había un pequeño puesto de mando con su gorro y todo para que los más pequeños pudieran jugar. A medida que entraba gente pude comprobar que la montaña se acercaba y es que la gente estaba vestida con ropa técnica. Después de treinta minutos atravesando un paisaje de película vi por primera vez la cumbre de la montaña sagrada, la pena es que en verano no se ve igual que en invierno y es que durante esta estación llueve y hay muchas nubes en la cumbre. Por fin y después de un largo viaje llegué a Fujisan, un pequeño pueblo dormitorio en el cual me quedé antes de ir al campo base. Tras bajarme del tren, llegó mi problema, buscar el hotel. Allí muy cerca de la estación había una tienda, donde padre e hijo me ayudaron a llegar, la anécdota fue que después de explicarme el camino, darme un mapa y caminar un par de esquinas, me llama un chico, que venía corriendo detrás mía y era el mismo chaval que estaba en la tienda. El cual me traía un mapa mejor y en Inglés. Os juro que me quede plasmado. Estos japos son del carajo. Después de andar y andar, vi un enorme centro comercial donde compré miles de productos para enfrentarme con lo que me venía al día siguiente. Caminé y caminé y tras preguntar y preguntar me perdí, y es que el pueblo es muy pequeño con poca iluminación y miles de caminos y carreteras, aprendí que cocotó era "aquí". Harto de caminar tuve la suerte que encontré a una familia, y el marido se ofreció a llevarme al hotel, en su coche cubo, donde me impresionó que tuviera televisión y encendida mientras conduces. Cansado e impresionado con todo, llegamos a mi hotel, gracias a aquel hombre desde @tanaporelmundo, la nota negativa fue que se me olvidó mi diccionario de japonés. El hotel en comparación con el de Tokyo era el palace, tenía hasta el sillón de Rajoy. A la mañana siguiente me levanté muy temprano, desayuné fuerte y estrené equipo. A las ocho ya estaba andando camino de la estación a coger el tren que me llevaría a la estación de Kawaguchiko, el tren que me recogió, nada que ver con lo que había en Tokyo, era más arcaico como de los años 80. Tras 20 minutos en tren y con el Fuji vigilando llegué al pueblo, lo primero que hice fue dejar las maletas en el hotel. Después de preguntar la hora del autobús, fui a la estación y saqué los dos billetes, decir que comprando la vuelta y la ida te sale más económico, unos 2000 yenes. El bus se coge en el andén número 7. Este autobús te lleva a ala estación número 5, que es punto de partida para subir al monte. Antes de hablar de mi subida, comentar que si queréis subir los 3770 metros deciros que tenéis que tener ropa técnica ya que la subida es muy complicada, entre la base y la cima puede haber casi 10 grados de diferencia...Puede estar el sol abajo y la lluvia y el fuerte viento arriba. Mientras ascendía vi de todo: gente en vaqueros, con mangas cortas, zapatillas para correr...Otra cosa es deciros que allí todo es súper caro, llevaros comida. Tras la aclaración, os contaré mi Odisea: empecé en llano y cada vez la cosa se ponía más complicada, era un zig-zag de subida, habías tramos limpios y otros de roca, a medida que subía la cosa se complicaba por momentos, descansé en las estaciones, una barrita agua y a seguir. Cuando llegué a la séptima estación empezó el tiempo a empeorar, niebla, viento y frío...Aún me faltaban 2000 metros, la falta de fuerzas y de oxigeno se notaba mucho, en la octava estación casi tiro la toalla, pero seguí con dos cojones, con las manos heladas, frío y empapado llegué a los 3770 metros en sólo 3 horas, cuando su tiempo es en cinco. Después de coronar la cima del Fuji, me tomé algo calentito en la última estación, me dieron un banderín y antes de entrar en hipotermia, decidí terminar la pesadilla volviendo más rápido hacia la base y así fue, iba súper veloz, aunque me cai un par de veces llegue en una hora y media. Decir que cuando llegas a la cima y ves el tori que indica que el cráter está cerca, tienes una sensación inexplicable...Atrás dejé por fin todos mis problemas, @tanaporlemundo, coronó los 3770 metros de la montaña más sagrada de Japón. Una ves en la quinta estación, en el punto de partida, entré en una tienda-restaurante, donde en sus servicios, decir que tenías que pagar para mear, me cambié de ropa, una vez que me vestí, almorcé y me comí al Fuji, jejeje, era un postre que sólo lo hacían allí. Tras el postre y muerto esperé a que llegara mi autobús, que me recogió sobre las cinco de la tarde, muerto y antes de caer, grabé un vídeo donde muestro que en el pasillo del bus, ponían otro asiento, es decir no te podías bajar ya que el pasillo servía también de asiento, de los lados de los asientos principales se abatían otros para rellenar espacio. Al llegar al pueblo bajo una lluvia torrencial, me fui a descansar al hotel, luego me levanté y fui a visitar Kawaguchiko, como no vi nada y llovía decidí volver al hotel poniendo punto y final a mi gran aventura. A la mañana siguiente me levanté un poco más tarde, tocaba conocer dos cuevas muy bonitas que hay en la región. Tras desayunar comencé mi camino enlazando la carretera 707 que me llevó directamente a una autovía, Fuji panorama Line, que me guío hasta el pueblo de Narusawa, donde en una oficina pregunté si iba en buen camino. Antes de llegar, compré una mochila en una enorme tienda de deportes que en la carretera había. Cuando iba caminando hacia las cuevas, me llamó la atención un bosque que allí había, tenía unas especies de cuevas pequeñas y es que escuchando al guía local que estaba allí con una excursión de japos, me enteré que no son cuevas, son chimeneas, lugar por donde sale la lava del volcán. Es decir que el bosque estaba asentado en tierra volcánica. Flipante. Tras varias horas andando, por fin llegué a la cueva de lava, esta es una caverna subterránea que está repleta de hielo, su temperatura ronda los cero grados y me llamó la atención que para entrar te tienes que poner un casco, porque te dejas los cuernos, el recorrido de la cueva no es mayor de diez minutos, la verdad es que lo único que vez es cuatro bloques de hielo. Al terminar la visita y tras un descanso, decidí ir a ver la otra cueva, llamada de hielo, está a unos 500 metros de la otra y para resumir decir que no tiene nada, vale igual, te ponen un casco y te enseñan otro bloque de hielo y unas cajas con gusanos de seda. Después de la visita de vuelta al pueblo, esta vez decidí probar el bus de línea, la verdad que fue toda una experiencia, al montarte coges un tikect con un número, tu número sale en un panel que hay en la parte superior del conductor, allí ves como tu importe aumenta a medida que avanzas, es decir lo mismo que en un taxi, cuando vi lo que llevaba decidí bajar. El método de pago es el siguiente, todo el importe y el tikect lo echas por un embudo donde la máquina se encarga de contar y cobrar, una pasada. El chófer no hace nada, sólo conducir y decir que lleva gorra y guantes blancos que mono jejeje. Al bajar tocaba almorzar y comí en un Family Market, patatas y algo frito. Tras la parada tocaba andar de nuevo, ahora bajo la lluvia...como llovía mucho, esperé a que aflojara en un centro comercial, donde me tome un café e hice algunas compras. Más tarde llegué al hotel donde recogí la maleta y me fui directo a la estación a esperar el autobús que me llevaría a Kyoto. Estando en la estación, me di cuenta de que este pueblo tiene uno de los mejores lagos del Japón, así que para rematar lo busqué. Dejé la estación atrás en dirección a mi hotel y una vez allí, enlacé con la calle Misaka-Michi, es una de las calles principales, para cortar camino no la seguí sino que tomé otras, donde ponía bienvenidos al lago kawaguchiko. Un poco más adelante estaba el templo de Tenjoyamagokoku, igual que todos y nada destacable, sólo la figura de un dios que se parece a un huevo con cara. Cuando me iba acercando al templo, vi por detrás el lago. Lo que vi a continuación me encantó, el lago era un plato, nada se movía, a lo lejos un puente lo cruzaba, detrás y a los lados las montañas lo vigilaban y las nubes con él se rezaban...me encantaron las vistas y mereció la pena la caminata. Tras las fotos vuelta a la estación de bus, donde me cambié de ropa mientras esperaba la llegada del autobús que me llevaría a Kyoto. Este llegó a las 20:52 y me costó unos 8000 yenes, casi 60€, después de dejar las maletas y montarme me llevé una grata sorpresa y es que el autobús tenía los sillones separados, tu sillón era abatible, tenía una cortina que te aislaba del resto de la gente, tus zapatillas y tu cortina de ventana, hasta el conductor tenía su propia cortina, yo lo llamo el autobús cama. Y montado en este peculiar autobús me despido de vosotros hasta Kyoto.

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