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viernes, 4 de marzo de 2016

VÉLEZ-MÁLAGA, ENTRE LA MONTAÑA Y EL MAR

Buenos días seguidores hoy mi blog estará dedicado a Vélez-Málaga. Este pueblo está ubicado entre la playa y la montaña en la Axarquía de Málaga, enorme pueblo de casas blancas, marrones y de colores claros, testigo del paso de varias culturas, desde los fenicios de la Edad del Hierro, romanos, visigodos, árabes, cristianos... Es una localidad de calles empinadas, que te llevan a su magnifico castillo del que se conserva parte de la muralla y su torre del homenaje, pintorescas, con edificio de estilo barroco, mudéjar, discurren por el interior de la antigua fortaleza. Las calles exteriores de fachada blanca y adoquines,con edificios de dos y tres plantas, circundan el perímetro del antiguo castillo. La ciudad toma sus ingresos económicos primeramente del turismo y luego de la agricultura, de los cultivos del aguacate, níspero y chirimoya. Como dato de interés, el nombre de Vélez-Málaga aparece en El Quijote: ¡Gracias sean dadas a Dios, señores, que a tan buena parte nos ha conducido!, porque, si yo no me engaño, la tierra que pisamos es la de Vélez Málaga. Mi viaje comienza subiendo a lo alto del pueblo para visitar su castillo, del que se conserva la torre del homenaje y parte de la muralla, tras dejar el coche y ascender por un enorme cuesta llegué a lo alto donde tuve una visión increíble del pueblo, detrás mía se elevaba como gigante la remodelada torre del homenaje de estilo mudéjar, tras varias fotos, subí unos cuantos de escalones que me llevaron a un camino de ronda, muy peligroso el cual carecía de almenas, tras recorrerlo llegue a una de sus puertas que me daban la bienvenida con un arco de herradura de estilo emiral cordobés, luego otros dos arcos de herradura apuntado salieron a mi paso. Después de varios vídeos y fotos, empecé mi descenso para seguir visitando la localidad, lo primero que me encuentro era una plaza de azulejos en una fachada blanca la cual hacía alusión a la entrega de la ciudad a los Reyes Católicos. Unos metros más adelante me encontré con la Iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico-mudéjar, se construyó sobre la antigua mezquita mayor árabe, como muestra el alminar convertido en torre campanario. Que hoy en día es el museo de la Semana Santa, en él podemos encontrar una gran exposición referente al tema religioso, hay desde vírgenes, cristos, sagrarios, piezas en oro, coronas...sin destacar ningún objeto en particular. Lo único que llamo mi atención fueron los techos de madera de estilo mudéjar. Seguidamente bajé unas calles más hasta llegar al paño de la muralla en la plaza de la Constitución. Me encantó lo que vi, por una parte la muralla se elevaba triunfante por otra una hermosa plaza, la plaza de la Constitución vigilada en todo momento por la torre de la iglesia de San Juan Bautista, iglesia de estilo gótico-mudéjar donde lo que más me llamó la atención fue su su torre construida en mampostería y ladrillo visto, se compone de un alzado de cuatro cuerpos, dos de planta cuadrangular, separados por impostas de arquillos ciegos, coronados en sus ángulos con pilares rematados con jarrones, y dos cuerpos superiores octogonales. El superior o campanario se compone en cada frente de un vano de medio punto flanqueado con dobles pilastras y una cornisa superior. Los citados vanos albergan tres campanas realizadas en bronce entre 1700 y 1750 y decoradas con bandas e inscripciones que las circundan. No la pude visitar por motivos de misa así que seguí mi camino. Por el camino saliendo de la plaza me topé con la fuente de Fernando VI, de mármol blanco y estilo renacentista, recibe su nombre por haber sido trasladada durante el reinado de este rey, aunque data del reinado de Felipe II, según se muestra en un escudo de la fuente. Caminando por sus calles me encontré con una casa que dividía dos calles, su fachada era blanca y en su balcón se podían apreciar un arco de medio punto sobre capitel dórico de color pastel, en su interior una talla de una virgen, arriba un pequeño tejado y encima de él una cúpula en forma de linterna. Seguí mi camino por aquellas callejuelas sin nada que destacar poniendo punto final a mi visita a esta localidad de la que todavía me quedan lugares que conocer. Caminar por este hermoso pueblo, es andar por un lugar lleno de luz, historia y cultura, Vélez son de esas localidades que tienen un amplio abanico de posibilidades para el turista, pasear por sus calles es retroceder a su pasado mudéjar, recorrer sus zigzageantes callejuelas, antiguas calles del castillo, te lleva de lleno a la época de la conquista. Más allá de la fortaleza, el barroco se siente a cada esquina, edificios, monumentos, salen a tu paso cargados de leyendas e historias, como la casa donde vivió Miguel de Cervantes. Os recomiendo visitar esta localidad donde el sol de Abril te invita a recorrer su pasado y a tumbarte en la playa con un buen espeto de sardinas.

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