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lunes, 15 de febrero de 2016

ARENAS, UNA MARAVILLA DE LA SIERRA DE MÁLAGA

Hoy mi blog irá dedicado a Arenas. Arenas es un municipio español de la provincia de Málaga, Andalucía, situado en la comarca de la Axarquía. Por carretera se halla situado a 9 kilómetros de Vélez-Málaga, a 45 kilómetros de Málaga y a 577 km de Madrid. Ubicado en el centro de la Axarquía, entre las sierras de Tejeda y Almijara y el Castillo de Bentomiz. Arenas disfruta de un entorno natural exuberante, donde los arroyos, encinar y granados proporcionan agua en abundancia dando lugar a una rica vegetación. Pueblo morisco donde la vid y el olivo fueron sus principales cultivos y aún constituye un elemento destacado en su paisaje y en su economía, produciendo sus campos vino dulce, seco o semiseco que podrá adquirir en bares o en casa de particulares. Limita al sur con Algarrobo, al este con Sayalonga, al norte con Canillas de Albaida, Salares, Sedella y Canillas de Aceituno, en el extremo noroeste con La Viñuela y al oeste con Vélez-Málaga. En definitiva se trata de una localidad muy próxima a la Costa del Sol y a las playas mediterráneas de formas típicamente andaluzas y con un turismo rural y residencial que está empezando a desarrollarse. Desde el punto de vista histórico, el pueblo actual tuvo su fundación en la época medieval, es decir, en la época de Al-Ándalus. En la etapa del reino nazarí de Granada, Arenas era una alquería del distrito o ta'a de Bentomiz, fortaleza que actualmente se encuentra dentro del término municipal de Arenas. Este distrito fue conocido por la riqueza de productos agrícolas como la seda y las uvas-pasa. En abril de 1487 se produjo la conquista cristiana de toda la comarca de la Axarquía, ocupándose la fortaleza de Bentomiz junto con todos los pueblos de su distrito, incluidos Arenas, Daimalos y Çuheyla, antigua localidad que se encontraba cerca de Bentomiz y que se despobló tras la revuelta morisca. En el siglo XVI la zona se vio sacudida por la revuelta de la población morisca. Tras la derrota de éstos, la población arenusca fue expulsada casi en su totalidad y fue conducida fundamentalmente a la localidad de Segura de León (Badajoz), repoblándose Arenas con familias que vinieron de otros puntos de la Península, fundamentalmente de dos pueblos de Jaén: Santiago de Calatrava y La Higuera de Calatrava. Todos los detalles de esta repoblación figuran en el Libro de Apeo y Repartimiento de Arenas que se encuentra en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. El Ayuntamiento de Arenas cuenta con una copia de este libro. A partir de este momento se desarrolló la cultura cristiana en el municipio, dedicándose sus habitantes fundamentalmente a las tareas agrícolas, ocupación que marcó la vida de la localidad hasta nuestros días. Mi viaje a esta localidad comienza, buscando el Castillo de Bentomiz, tras coger por varios caminos de difícil acceso desistí en mi labor y me puse a almorzar cerca del pueblo. Cuando terminé, antes de que me entrara el sueño de la tarde decidí probar suerte subiendo por un camino que cruzaba un bosque de olivos, tras andar varios kilómetros entre piedras y demás decidí dar la vuelta echar una siesta y comenzar explorando el pequeño pueblo. Lo primero que hago es dejar el coche en calle Carretera, donde hay un mosaico de azulejos donde se pueden ver el,escudo del pueblo y una leyenda que pone Ruta Morisco Mudéjar, al lado un burro de bronce me da la bienvenida. Dejo al equino atrás y sigo por una pequeña cuesta, calle Cansejo, movido por la belleza azul de una fachada repleta de mosaicos con escenas de la campiña, con el silencio de las calles y la curiosidad de un gato me meto de lleno en un laberinto de casas blancas, a un lado y a otro me encanta lo que veo, calles estrechas, en zig zag que se une unas a otras, por rampas o escalones de hormigón, algunas casas viejas salen al encuentro del turista como una octogenaria anciana en busca de alguna conversación. Algunas viviendas están abandonadas, en las que se conservan las labores constructivas de siglos anteriores. En la calle Perchel una escalera de ladrillo y barandas de madera llama mi atención, detrás una comparsa de casas son acariciadas por el sol de media tarde, todo es silencio, paz, tranquilidad sólo roto por el ruido de las máquinas que limpian las almendras. Una fuente de tres caballos se abre a mis pies, como una flor en primavera, en una minúscula plaza decorada por tres hermosos bancos blancos, un poco más adelante varios gatos observan a seis pájaros cantantes que rompen el silencio de aquella y eterna tarde de Noviembre. Unos metros más adelante una fuente de tres piezas vigila a un consultorio triste y silencioso custodiado por aquellas antiguas cabinas de teléfonos que tantos buenos y malos ratos comunicaban, hoy olvidadas por una tecnología dueña de nosotros. El sol se cubre por las nubes del Otoño y un rayo de esperanza brilla en la fachada de ladrillos de un ayuntamiento en paro. Es una tarde única, tranquila en un lugar de ensueño Arenas, os recomiendo mucho este lugar.

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