Hoy mi blog va dedicado a una de las ciudades más misteriosas del mundo: Toledo. Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y antigua sede de la Corte de Castilla. Además, el municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación provincial, aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.
Toledo es conocida como «La ciudad Imperial» por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I y también como «la ciudad de las tres culturas», por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.
Toledo, con 83 334 habitantes (2014), es el segundo municipio de la provincia en número de habitantes, superado por la ciudad de Talavera de la Reina, la más poblada de la provincia. A su vez Toledo es el cuarto municipio de la comunidad autónoma en número de habitantes, tras Guadalajara, Talavera de la Reina y Albacete, el más poblado de Castilla-La Mancha.
La ciudad está situada en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como Torno del Tajo. Tiene una configuración dispersa con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río y que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad.
Mi estancia en esta ciudad comienza fuera de la ciudad fortificada en un hotel situado en una de sus avenidas, desde aquí abajo se puede observar la grandeza de esta ciudad. Tras dejar las maletas entramos en una de las puertas de la ciudad y desde allí fuimos a un parquing para dejar el coche, el cual se encontraba muy cerca de esta puerta. Tras dejarlo parada obligatoria para almorzar, comimos unas tapas típicas de Toledo, en un bar de diseño que se encontraba detrás de la plaza de Zocodover, al lado de una estatua de Cervantes. Tras comer nos fuimos directos a la catedral de Toledo que se encuentra a unos 15 minutos a pie por la calle Hombre de Palo, antes de llegar a la catedral compramos unas entradas para visitar una exposición templaria, además de comprar las entradas de la catedral las cuales se compran enfrente de esta. La catedral de Toledo,la catedral de Santa María de Toledo, (España), llamada también Catedral Primada de España, sede de la Archidiócesis de Toledo, es un edificio de arquitectura gótica, considerado por algunos como la opera magna1 del estilo gótico en España. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en el siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos. Está construida con piedra blanca de Olihuelas (en el término de Olías del Rey). Este complejo arquitectónico gótico es uno de los que más me ha gustado de todos los que he visto hasta ahora, la catedral es enorme, delante del retablo hay varias cosas que me llamaron la atención: como por ejemplo, la representación en mármol de todos los patriarcas del Antiguo Testamento, y un dibujo en oro del transporte del Arca de la Alianza, además de otras piezas, también podemos encontrar una colección de pinturas del Greco, la sala del tesoro en la cual impresiona su techo y la custodia de Enrique de Arce. No perderse la puerta del reloj. Tras una hora visitando la catedral nos fuimos en busca de la exposición templaria, tras andar y andar por sus laberintos de calles y tomar un café, por fin llegamos. La exposición en sí no era nada del otro mundo y las piezas expuestas no eran muy valiosas. En la entrada había un hombre mayor el cual me contó unas historias de templarios. Después de visitar la exposición nos fuimos a visitar el barrio judío de noche, el cual está marcado por unas luces que se proyectan en el suelo y reflejan la cruz de David y letras hebreas. Tras una hora andando bajo un frío que pelaba y después de mil fotos fuimos a cenar algo típico de Toledo, poniendo punto y final anuestro primer día.
A la mañana siguiente recogimos el hotel y fuimos con el coche al mismo parquing, después de desayunar en la plaza Zocodover, fuimos a visitar el Alcázar de Toledo, joya de esta ciudad, tras una enorme cola bajo una lluvia intermitente accedimos al interior del Alcázar tras pagar la entrada unos 6€, este edificio es enorme, antes de entrenar en él hay un edificio aledaño en el cual se encuentran unas ruinas de la Toledo visigoda. El edificio en sí es un museo dividido en plantas, a las cuales se acceden por escaleras mecánicas o escaleras normales. No voy a describir cada sala, sólo decir que este edificio está dedicado completamente al arte de la guerra, llevando al visitante a cada una de las épocas bélicas de Toledo. Para ver el museo se necesitan unas tres horas más o menos. Otro de los lugares que no nos podíamos perder y que a más investigadores ha traído a esta ciudad es la famosa Cueva de Hércules, mencionada en el poema de "las mil y una noches". Se denomina Cueva de Hércules a unos espacios subterráneos abovedados de época romana situados en la ciudad de Toledo (España), que se localizan fundamentalmente en el número 2 y en el número 3 del callejón de San Ginés, bajo un inmueble que ocupa el solar de la que fue iglesia de San Ginés hasta 1841. Esta es su historia:Este espacio, que se utilizó en época romana como depósito de abastecimiento hidráulico, se encuentra en la esquina este del patio actual y se realizó en dos fases constructivas en el periodo romano. Está cubierto con bóveda de cañón, realizada en sillarejo.
Del primitivo depósito, de forma rectangular, construido casi con total seguridad en época altoimperial (probablemente hacia la 2.ª mitad del siglo I) y que presentaba el aspecto de un gran tanque a cielo abierto con un rebosadero en el borde, se conserva la primera mitad del muro, que da al callejón de San Ginés, realizada en opus caementicium y revestido de opus signinum.
La estructura fue profundamente alterada con la construcción de una arcada de tres arcos de sillares, en el lado suroeste, que divide la primitiva nave en dos (de la que se duda si pertenece a la primera o a la segunda fase constructiva) y que actualmente la separa de la otra mitad del depósito, la perteneciente al n.º 2 de la calle de San Ginés.
La segunda mitad del muro nordeste que da a la calle, es la realizada en la segunda fase romana; se construyó un paramento, en opus quadratum de siete hiladas de sillares de variado tamaño, que se adosa al muro lateral nordeste de la estructura hidráulica de la primera fase, y que va a ir aumentando progresivamente su tamaño del noroeste al sureste creando una nueva línea de orientación al muro, que será la que genere la planta trapecial que tendrá la nave. En este espacio, se observan a lo largo de toda la superficie diversas interfacies de ruptura.
En época visigoda es muy probable que existiera una iglesia visigoda.
En el periodo islámico, se desarrollan construcciones, aunque no podemos asegurar si se trata de construcciones civiles o de una mezquita, en cuyos muros se van a ir empotrando restos de relieves visigodos.
Las primeras referencias a este inmueble como iglesia de San Ginés proceden de 1148. A finales de esta época bajomedieval, o comienzos de la edad moderna, se realizan una serie de intervenciones constructivas y reformas en esta iglesia, como la creación de cinco capillas particulares.
El edificio se va deteriorando, durante un prolongado período de la época moderna. Abandonada y cerrada al público durante el siglo XVIII, la iglesia es demolida en 1841; conservándose de ésta parcialmente el muro de la entrada, donde aparecen empotrados varios relieves visigodos, y en el interior restos de la sacristía. El solar fue puesto a la venta y se parceló entre varios vecinos, afectando esta parcelación también a las bóvedas romanas sobre las que se levantan viviendas.Y su leyenda: Según la leyenda, Hércules edificó un palacio encantado cerca de Toledo, construido con jade y mármol, y ocultó en su interior las desgracias que amenazaban a España. Puso un candado en la puerta y ordenó que cada nuevo rey añadiera uno, ya que las amenazas se cumplirían el día en que uno de ellos fuera curioso y entrara. Según la leyenda, Don Rodrigo fue ese rey, y del palacio sólo queda la actual cueva que ocultaría maravillosos tesoros, entre ellos la famosa Mesa de Salomón.
En los últimos años, buscadores de tesoros investigan por las cuevas y subterráneos de Toledo, dando por hecho que el verdadero tesoro de los reyes visigodos nunca fue encontrado ni abandonó la capital. Os recomiendo mucho este lugar, es gratis y accedes al interior de la cueva a través de una escalera de caracol. Tras la visita a la cueva, comprar un par de regalos, entre ellos una replica de la supuesta mesa y bocadillo de buen jamón decidimos poner fin a Toledo. Toledo es una de las ciudades en las que el misterio se palpa en cada esquina, te tele transporta a otra época, sus calles son un laberinto de subidas y bajadas, de adoquines y chinos peludos, con poca iluminación, llena de tiendas de regalos y comida, con infinidad de símbolos templarios, masones, árabes, visigodos...andar por esta calle es como andar por Jerusalén y cuando estuve en Tierra Santa tuve esa sensación. Os recomiendo mucho esta ciudad amantes de las leyendas.
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